Ayer estuve pasando una agradabilísima tarde de domingo en uno de los lugares "sagrados" de este Sur, que también existe. La sacralidad de ese lugar lo es solo para la mitad de esta ciudad del Sur, que también existe.
Pero para mí lo es, y ayer además no fue un lugar de penitencia, como se ha convertido estos dos últimos años, sino que fue un lugar de alegría y de júbilo, aunque, como suele pasarnos a los seguidores de esta "religión", el júbilo llegó después volver a padecer como cada domingo.
Me llevo, además del alegrón de haber vuelto a ganar, la ilusión de acercar a tres criaturas a esta "religión" que profesamos muchos, y para la que hemos de conseguir muchos más prosélitos.
Solo me queda gritar: ¡¡¡VIVA EL GLORIOSO REAL BETIS BALOMPIÉ CENTENARIO!!!

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